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Mi portfolio alternativo del 4,8% de dividendo (listado con 40 posiciones)

¿Retornos del +10% anualizado + dividendos? Creo que, en medio de un mercado caro, hay una filosofía de inversión dispuesta a rendir por encima de la media.

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10BaggerPortfolio
ene 22, 2026
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Esta publicación es algo más personal de lo habitual, pero creo que necesaria para entender bien la idea que quiero compartir.

Dada lo alejada que está de mi filosofía principal, incluso dudé y, por ello, pregunté a hace apenas 30 minutos a los suscriptores si les podría ser de utilidad. Una vez parece haber respuesta afirmativa mayoritaria, vamos con ello.

People want to believe

Como muchos sabéis, este proyecto tuvo sus inicios en X en 2022, tras haber iniciado mi camino como inversor en 2019. En esos tres primeros años logré duplicar la inversión, y fue esa experiencia la que me animó a empezar a compartir el camino. Visto a posteriori, ahora sé que ese rendimiento en los primeros 3 años fue más suerte que capacidad.

Desde el inicio, dejé claro que se trataba de un proyecto sin “adición de capital”. Siempre he sido una persona ahorradora, gasto poco, diría que solo en viajes, que son una de mis grandes pasiones. Mi vestuario es una colección de 20 camisetas básicas en 5 colores diferentes, más por funcionalidad que por ahorro. Ningún color es chillón, intento que no me vean, por eso ustedes tampoco me han visto (aunque intentaré solucionarlo pronto)

Sabiendo de dónde venía, consideraba buena decisión el incluir el “proyecto sin aportaciones”, animándome a mí mismo a ser un poco más derrochador, algo que por desgracia no he conseguido; sigo siendo igual de aburrido. Así, la idea era que el capital se capitalizase solo, sin aportaciones externas, y poder seguir utilizando mis ahorros con libertad.

En una ocasión, cuando me preguntaron (antigua Twitter) qué hacía con el ahorro generado fuera del proyecto, expliqué que estaba empezando una pequeña cartera de dividendos. Algo que, en el futuro, me permitiera disponer de liquidez sin tocar la cartera principal. Lo hacía en compañías sólidas con rendimientos por dividendo superiores al 4%. Eso sí, no era la cartera de dividendos en la que un “dividendero” pensaría. El problema vino cuando, al no estar diversificada desde el inicio, cada decisión tenía demasiado peso. Tras ahorrar un par de meses, tenía que decidir qué nuevo valor incorporar, y luego hacer seguimiento para asegurar que la tesis seguía en pie.

Esto contradecía por completo la filosofía con la que había nacido la idea. No buscaba retornos extraordinarios, solo un 4-5% de yield y un 6-8% adicional por crecimiento. Pero cuando ya había acumulado tres o cuatro posiciones, me encontré con una mini cartera que exigía atención, aunque yo no quisiera dársela.

La realidad es que estaba complicando algo que, por definición, debía ser simple. Así que me deshice de esa cartera, y pasé esa liquidez a cuentas remuneradas al 2-3%. Ese colchón me vino bien para cubrir obligaciones como el IRPF de años siguientes.

Un par de años después, en septiembre de 2025, no recuerdo bien cómo, llegué a un broker (y que conste que esto no es publicidad, no me pagan, y de hecho no lo desvelaré), donde descubrí una funcionalidad llamada “tortas”. El concepto era simple: tú elegías un capital, los valores que querías incluir y sus respectivos pesos, y el sistema te construía un “ETF” automáticamente en una única transacción.

Me pareció muy funcional. Ya no tenía que pensar en cuatro compañías, sino en 40 o 50, cada una con un peso mínimo respecto a mi patrimonio total. Todo ese común de 40 compañías sería un único activo, a modo de ETF. Esa diversificación me permitiría comprar “poquito” de “mucho” y olvidarme a corto y medio plazo.

Tras años de estudio sobre inversión, una hora de estudio por valor sería suficiente para percibir si realmente había opciones de incluirlo en una cartera robusta, sin necesidad de seguimiento posterior.

Negocios con crecimiento estructural, saneados dentro de sus respectivos sectores, con ciertas barreras de entrada, y dividendos medios-altos. Si algo fallaba en uno de los valores, el impacto era mínimo. La diversificación no solo me protegía, sino que me daba tranquilidad.

Otra ventaja era que, a medida que añadía nuevos ahorros, podía reforzar los valores más rezagados, aprovechando ese margen de seguridad. ¿Y por qué no un ETF? Miré muchos, con yields del 3 al 4,5%, pero su composición me echaba para atrás. Las posiciones principales eran valores estancados como Verizon, IBM o 3M, donde el dividendo era todo lo que ibas a recibir en años.

Quizá todo esto te extrañe, pero considera que soy una persona que tengo invertido el 99% en bolsa. No tengo renta fija, no tengo una “hucha”. Ante perspectivas de rendimiento del 2-3%, y buscando no tener el 100% en el portfolio principal (por lo que pudiera suceder), la alternativa a ello era una cartera de dividendos “no clásica”, como verán a continuación.

Yo buscaba algo pasivo, sí, pero no resignado. Valores como Verizon o 3M suponían aceptar una neutralidad del capital en el largo plazo a cambio de un dividendo ya de por sí recortado por impuestos. Ante eso, mejor en una cuenta de ahorros.

Sin embargo, ya tenía en mente muchos valores con yields del 3 al 6% y crecimientos esperados de hasta el 10%. Eso me llevaba a rentabilidades totales muy superiores, con la ventaja adicional de no tener que estar pendiente de nada. Solo recibir flujos, por si en algún momento los necesitaba.

Durante años aparqué esta idea porque, sencillamente, era inviable sin dedicarle demasiado tiempo. Pero con esta herramienta, en septiembre de 2025, todo encajó. El capital que inicié en 2019 ya se había multiplicado por diez. Y aunque para muchos será modesto, para mí es enorme. Nunca he querido aportar al proyecto, pero tampoco retirar un euro. Esta reapertura de la cartera de dividendos me ofrecía una vía para acceder a flujos en el futuro sin tocar la principal.

Era más importante si cabe si, como preveía, en 2026 tomaría una decisión que cambiaría mi realidad financiera. El disponer de una fuente de ingresos alternativa, aunque fuese pequeña al principio, cobraba aún más sentido. Te contaré más sobre esto próximamente.

Así que me lancé. Traspasé de la cuenta al broker, seleccioné 20 valores en un primer momento, y así comenzó todo. En octubre, como comenté en varias publicaciones, veía un mercado caro. Pero eso no se reflejaba en estos valores centrados en dividendos más “alternativos”. Me sorprendió encontrar negocios con yields del 4-5% y, además, retornos operativos similares a los que estimo en la cartera principal.

¿Cómo era posible que compañías tan solventes, con esas perspectivas y dividendos, cotizaran con retornos esperados tan atractivos frente a otras con mucho más riesgo?

Llegué a pensar que, a pesar de lo inflado del mercado, había zonas ignoradas que ofrecían oportunidades reales. Especialmente fuera de EE.UU., donde el dividendo parecía infravalorado.

Y es aquí donde pienso que quizás esto no me interese solo a mí. Entre los más de 400 suscriptores actuales, puede que haya 30, 60 u 80 con un objetivo similar: construir una NO TÍPICA CARTERA DE DIVIDENDOS sólida, pasiva y con buen retorno. Tal vez como yo, a pesar de estar centrado en quality + growth u otras estrategias, dispongas de las mismas inquietudes en cuanto al control de tus finanzas.

Como el conocimiento no ocupa lugar, y esto es algo que ya tengo trabajado y que me lleva apenas una hora poner por escrito, sentía que debía compartirlo con quienes han depositado su confianza en mi trabajo. Así que voy a compartir los 40 valores de esta “torta” o cartera, que hoy ofrece un yield del 4,8% y que, tras algo más de tres meses de vida, supera levemente a los índices (sin contar dividendos, que por supuesto son superiores).

Lo sé: suena raro, incluso difícil de explicar. Pero ya me lo parecía cuando estimé los retornos y, viendo que se está cumpliendo, no quería tardar más en ofrecerla como alternativa. Quiero dejar claro que actualmente esta cartera sólo supone un 6% respecto al valor total de la cartera principal. A pesar de que vaya a seguir aportando en ella lo que esté en mi mano, el crecimiento “orgánico” mayor en la principal presumiblemente provocará que esta nunca llegue a suponer más del 10% del total.

Otro aspecto positivo es que la aplicación te permite disponer de una tarjeta virtual linkeada e esa “hucha de dividendos”, convirtiéndola en una fuente de ingresos que ni siquiera tienes que trasladar a tu cuenta bancaria habitual.

En relación a la gráfica de arriba, la razón por la que la línea de “Fábrica Dividendos” no parece tan “viva” como la de los índices es porque al ser una “torta” y no un activo cotizado tengo que anotar su cotización de manera manual en el software. No lo hago todos los días, a lo mejor de 3 en 3 días. Sabiendo el precio al que inició, lo único que me interesa es saber si en el último día natural lo está haciendo bien o mal.

Además, y como ven, esta cartera dispone de menor volatilidad que los propios índices. La existencia de dividendos, el enorme margen de seguridad que estimo, y la aparición de sectores muy defensivos la proven de una naturaleza defensiva notable que, sin embargo, en períodos de euforia (ya ven cómo se quedó atrás durante el mes de octubre), podría ofrecer retornos peores respecto a los índices, al menos en el corto plazo.

Como pueden ver en el gráfico, esta cartera presenta una volatilidad sensiblemente inferior a la de los principales índices de referencia. Tres pilares sostienen su carácter marcadamente defensivo: un flujo de dividendos sólido y creciente, un margen de seguridad muy amplio en la mayoría de las posiciones (según mis estimaciones conservadoras) y una alta exposición a sectores defensivos clásicos.

Esta combinación le otorga una resiliencia notable en entornos complicados. Sin embargo, como era de esperar, en fases de euforia generalizada (como se puede ver en octubre, cuando se quedó claramente rezagada) tiende a ofrecer rentabilidades relativas inferiores a los índices en el corto plazo.

A continuación dejo el listado completo de las 40 compañías que componen la cartera actualmente, su rentabilidad por dividendo estimada y, lo más interesante, mañana recibirán una nueva publicación donde desarrollo un ejemplo concreto (uno de los valores más representativos) para que se pueda ver con detalle el nivel de valoración actual al que cotiza una buena mayoría del portafolio. En varias de estas posiciones mis estimaciones de retorno anualizado esperado (sin contar el dividendo) superan el 10-12% a 5 años en escenarios base realistas. Cuando sumamos el dividendo, el retorno total esperado se mueve en rangos muy atractivos incluso para inversores con filosofías más growth.

He marcado con asterico aquellas que creo ofrecen una oportunidad por encima de la media dadas su respectivas realidades.

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