Modelo de Talkpoool (Google Sheets)
Constantes mejoras operativas han conformado un negocio mejor al que había cuando entramos. Te cuento cómo vamos a operarlo.
Cuando entramos en este valor comenté que, para invertir en casos de tipo value, donde la calidad del negocio no es el principal motor de rentabilidad a largo plazo, exijo estimaciones de valor intrínseco que al menos tripliquen la inversión inicial.
Esta exigencia parte de una idea sencilla: el tiempo que puede necesitar un activo para cerrar su brecha de valoración. Si partimos de una infravaloración del 100%, el mercado podría tardar perfectamente entre 4 y 5 años en reconocer ese valor, lo que nos dejaría una rentabilidad anualizada inferior al promedio de la cartera, incluso estando en un negocio de menor calidad que el resto, lo cual carecería de lógica.
En el caso concreto que planteaba, con una infravaloración estimada del 200%, el margen de seguridad no solo aumenta, sino que acorta plazos: no necesito que el mercado reconozca todo el valor oculto para lograr retornos por encima de la media. Puedes leer la tesis completa del valor que tratamos hoy en el siguiente enlace:
Han pasado casi ocho meses desde la publicación de la tesis, y el valor nos ha ofrecido ya una rentabilidad superior al 50%. En este contexto, y asumiendo que las condiciones de fondo no hubiesen cambiado de forma significativa, podría empezarse a considerar como una posible oportunidad de salida. El motivo es claro: el margen de revalorización ya no apunta a un potencial de x3, sino más bien a un x2.
Desde esta perspectiva, el objetivo inicial se habría cumplido parcialmente: de un 100% de revalorización buscado, hemos capturado más de la mitad en menos de ocho meses. Esto se alinea con nuestras expectativas en cuanto a retornos ajustados por tiempo y riesgo. Sobre todo si atendemos a que esto fue desde el comienzo una “situación especial”, es decir, no se contemplaba como un valor en los que invertimos a largo plazo dado sus atributos diferenciales.
Sin embargo, llegados a este punto, emergen una serie de nuevas variables -algunas positivas, otras menos- que complejizan la decisión y nos sitúan, en mi opinión, ante un escenario de difícil lectura. Me gustaría repasarlas brevemente a continuación:¿Qué ha cambiado en la tesis?
La directiva, tras unos primeros meses de dudas razonables, ha terminado respondiendo mejor de lo que inicialmente esperaba. Como señalé en la tesis, este era el punto más débil del caso: su falta de control y previsión operativa suponía, en mi opinión, el mayor riesgo de cara a un desenlace negativo.
Es cierto que ya se intuían ciertos brotes verdes, especialmente tras varios ejercicios de buena ejecución. Destacaba sobre todo la gestión de la deuda, que permitió pasar de una situación de equity negativo a una posición de relativa solvencia, como refleja con claridad el modelo que desde hoy puede consultarse.
Una vez resuelto el frente financiero, el foco pasa ahora a lo realmente importante: la evolución operativa del negocio. ¿Cuánto podrá crecer en ingresos? ¿Cómo se trasladará eso en márgenes?
En este punto, nuevamente, encuentro elementos positivos y negativos que merece la pena repasar:




